miércoles, 22 de junio de 2016

ВОЛК


Por Diana Charpentier Quesada


Время проходит и всё по-прежнему безмолвно. 
Тот избранный пройдет передо мной.

Безумное сердце.
Спокойная слеза.

Я мечтаю, но ничего не происходит.
Может быть; волк..

О! Моё желание
Ай! Моя душа
Ах! Любовь






Lobo

El tiempo pasa y el silencio permanece.
Aquel que fue escogido pasa frente a mi.

Corazón sin mente.
Lágrima tranquila.

Yo sueño
 nada pasa,
puede ser; lobo...

Oh mi deseo,
Ay mi alma 
Ah, Amor.

jueves, 12 de marzo de 2015

La Música

Por Diana Charpentier Quesada


Con frecuencia sigo el ritmo:
la magia, el algoritmo.

En los pulmones tengo al mundo,
en la sangre una corriente
antes de la nota, 
a menudo,
el corazón, la mente,
de algún ser viviente.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Oh ráfaga

Por Diana Charpentier Quesada


Oh ráfaga
devora a tus hijos
porque el fuego me espera.



martes, 24 de septiembre de 2013

El Saludo del Cautivo

Por Diana Charpentier Quesada

Nos topamos,
nos vemos 
y nos reconocemos.

No sabemos de adonde vinimos
pero lo que sentimos
es aquello que perdimos.

Extraño para el que no conoce
son antes de las doce.

El peso masivo
tan alusivo
tan cautivo.

Nos saludamos 
los ojos,
nos despedimos,
ya no existimos.

lunes, 15 de abril de 2013

El Artista

Por Diana Charpentier Quesada


Aquel que en vida dio
y en muerte siempre sufrió.
Con el corazón por los ojos ve
todo lo que no cree.

Lucha contra la ignorancia,
siempre con elegancia,
pero aquello que más adora
nunca aflora.

El que nunca dejó de amar
pero tuvo que callar.
Creyó que en el mar
te iba a encontrar,
pero comenzó a marchar.

El viento sopla
pero nunca se acopla.

Amaneció y anocheció.

Lo viste,
lo quisiste,
y te fuiste.

lunes, 25 de marzo de 2013

El cementerio de las flores




¿Adónde van las flores cuando mueren?

lunes, 19 de noviembre de 2012

Las Dimensiones sin Laberinto


Por Diana Charpentier Quesada


No sé ni cuantos pisos tenía, lo cierto es que entré sin querer en alguno de ellos. Mientras gateaba  crucé a través de una pared. No sabía cómo porque nunca había cruzado paredes. Alcé la cabeza y vi entonces un rótulo que decía “laberinto”. Me levanté porque ya había suficiente campo para caminar e inicié con el paso lento. Un toro abrió abruptamente una ventana y un huracán me transportó a un piso sin gravedad. Por fortuna solo pasó perdido ahora debía de buscar la salida.

Había poca luz pero descubrí que las paredes hablaban. No entendía su lenguaje pero descubrí que era mi misión escucharlas. Seguí caminando conectando la noción del tiempo y el espacio y un pájaro transmutó del pasado. Me dijo que conocía la salida y las paredes callaron.

Empecé a correr y un espejo me saludó. Lo saludé de vuelta y aparecieron más espejos. Seguí corriendo y se acabó el camino. Solo había un muro.

Mientras cavilaba para ver qué hacía, comenzaron a llover libros y me di cuenta que el tiempo no existía. Yo sí. Abrí un libro azul que me llamó la atención y me sumergí y hoy sigo en él. El libro es el laberinto.

A veces veo al pájaro sobrevolar en el cielo pero solo vuela. Creo que no es real y me engañó. Mi memoria sigue descifrando el lenguaje de las paredes para ver si logro saltar del libro hacia lo desconocido.

Las dimensiones sin laberinto me esperan. Lo que nadie sabe es que leo mejor solo con un ojo pero el segundo me sacará del espejo y seremos uno solo.